Punto de partida
Escrito Por: Victor Madness (A.K.A Antrophomorphic Madness)
3:00 de la mañana y aun seguía despierto, al parecer ni los violines de Shira kammen me relajarían esta vez, ¿porque estaba tan despierto el día de hoy? mi mente empezó a aterrorizarme con recuerdos de nuevo, -parece que no podre dormir por unos días otra vez-.
Mientras yo veía al techo, el ruido del aire era como una transición entre la tristeza y la desesperanza, mire por la ventana, el árbol inmóvil afuera estaba tan marchito, el invierno no había sido benévolo con él; un invierno tan frio como aquel, solo viento y nada de nieve. Aquel invierno, quizá el que era el que me tenía tan atormentado, suspire, creo que de mi boca salieron algunas palabras pero no recuerdo cuales, tal vez solo fue un murmullo, o un lamento, de esos que son tan bajitos que ni el infrasonido puede tocarlos, de esos que parece que no existiesen.
Y si pudiéramos decir cosas que no queremos, y aun así la gente no se enojara de ello, por ejemplo, -Lo lamento, no lo sentía de verdad- y la otra persona solo dijera –no te preocupes- y aun así aprendiéramos del error.
Yo quisiera, pero, a veces parece que lo que decimos está hecho para dañar a los demás, si tan solo hubiera una forma de que la gente no se tomara tan a pecho tus palabras, que solo fueran eso, palabras, no serian necesarias las disculpas.
Me había estado preguntando tanto tiempo, el porqué es tan difícil no sucumbir ante el orgullo en esas situaciones incomodas en que nos lastiman y solo podemos decir –No importa, de todos modos no me importaba- maldito orgullo tan acuchillante, nos atormenta, dispone de nuestras palabras, nos hace malas personas y nos aleja de nuestros seres amados. El amor ya no parece cosa de amor, si no que parece una batalla, quien será el que sucumba, quien es el más débil de los dos, quien se muestra más desesperado, todo es una prueba, insincera, incierta y estúpida, no acabaría de entender si no fuera por aquel día en donde escuche a alguien decir, -“El amor es satisfacer una imagen interior, nada más, nada menos que eso”- sé que es triste, pero parece tan cierto, aunque bueno, ni yo sé que es cierto en estos días.





